49 veces a alguien se le ocurrieron grandes ideas de diseño

No puedes entender un buen diseño si no entiendes a las personas. Eso es lo que dice Dieter Rams, el padre de las buenas teorías del diseño. Por mucho que nos guste reírnos de los diseños ridículos y absurdos, son las cosas bellas, innovadoras y funcionales las que nos dejan fascinados. Un buen diseño hace que un producto sea útil y funcional, posiblemente innovador, creativo, estéticamente agradable, discreto, duradero, cuidado hasta el último detalle, respetuoso con el medio ambiente y esencial. Básicamente, es algo que hace la vida mejor.

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Un buen diseño no es solo algo con una apariencia agradable, también necesita funcionar, convertir, sorprender y cumplir su propósito. Puede ser innovador o simplemente algo que hace bien su trabajo.

Muchos de los diseños de esta página son puramente creativos y no siempre tienen una función práctica. Pero, en general, ¿qué hace un buen diseño? Descubramos a continuación lo que sugiere el propio Dieter Rams.

Según Rams, un buen diseño debe ser innovador. Esto puede ser un producto o servicio revolucionario o un rediseño de un producto o servicio existente. Un diseño innovador a menudo acompaña a las innovaciones tecnológicas y nunca puede ser un fin en sí mismo, sino que debe tener la funcionalidad de su lado.

Un diseño útil hace su trabajo, resuelve problemas y optimiza una determinada funcionalidad. Por lo tanto, un buen diseño hace que un producto sea útil y cumpla con ciertos criterios, no solo funcionales sino también psicológicos y estéticos.

El buen diseño también es hermoso. Un producto estéticamente atractivo tiene el poder de fascinar y estimular los sentidos de quienes lo utilizan. Solo los objetos bien hechos pueden ser hermosos. La calidad estética de un producto es una parte integral de su utilidad porque los productos utilizados todos los días tienen un efecto sobre las personas y su bienestar.

Un buen diseño es intuitivo, se explica por sí mismo y hace superfluo un manual de usuario. Un buen diseño hace que sea obvio cómo usar un producto, promueve la comprensión y la percepción. En la práctica, él mismo lo explica, y cuando lo hace no trata de manipular a los compradores y usuarios con promesas que no puede cumplir, sino que es honesto porque solo comunica las funciones y valores que ofrece.

Buen diseño dura. La nuestra es una sociedad basada en el consumo desenfrenado, y un producto con un excelente diseño tiene un objetivo importante: la sostenibilidad. El buen diseño y sus materiales no solo deben basarse en las tendencias, sino que también deben ser duraderos. Las montañas de derroche y el consumo desenfrenado son incompatibles con el buen diseño. Al evitar estar a la moda, un producto nunca corre el riesgo de parecer obsoleto.

El buen diseño está orientado al usuario, porque se basa en el uso y está diseñado para mejorar la vida de las personas, agregando así valor intelectual y material al producto. Un diseño acertado es también discreto, para dejar espacio a la expresión personal del usuario. Los productos que cumplen un propósito son como herramientas y no objetos decorativos u obras de arte.

El buen diseño también es preciso, hasta el último detalle. Nada debe dejarse al azar, porque un cierto cuidado en el proceso de diseño muestra respeto por el usuario.

En todo esto, el buen diseño debe seguir la regla de “menos es más”. Es decir, el producto debe centrarse en los aspectos esenciales, y no recargarse en los superfluos.

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