Beso del caos – Makala | la reseña de Taste My Records

Hacer lo que quieres no es tan simple. Está la presión familiar, la de los amigos, la de los fans… Finalmente es bastante fácil caer en una forma de discurso preconcebido, perfectamente ensayado para defraudar al mínimo. Y luego está el rap y sus códigos también. No es tan fácil liberarse de las nuevas tendencias internacionales, del ritmo inventado por los creador de éxitos desde el momento en que aparece con la estrella del patio de recreo. No es tan fácil parecerse a nadie más que a uno mismo. quien mas sino Makalaen el rap francófono, ¿puede pretender ser verdaderamente libre?

Ya en 2013, el rapero suizo hizo una cuestión de honor que su música pudiera liberar. Libérate de las prohibiciones morales del rap, visual y sonoro, manteniendo el lado brutal y elegante de esta música. La clave, su primer proyecto muy temprano también liberó una parte del rap suizo, que comenzó a creer que era posible que uno de los suyos pudiera ser “tan caliente como los franceses”. Unos años más tarde, el camarilla superwakun nombre colectivo ideado por el propio Mak y su compinche Barnizar La Piscinay que simboliza a la perfección el abismo que puede existir entre Slimka, Daejmiy, mairo y consortes y una gran parte de otros raperos inventando testosterona alta gracias a un hastío mortal pegado a un redondeo aterrador. Nadie es loco en Superwak, al contrario. Todos ellos tienen un enfoque lo suficientemente audaz de su arte como para ofrecer algo especial y original. Pero en Superwak Clique, nadie es tan libre como el dúo Makala/Varnish La Piscine.

“Los brazos abiertos en medio del tornado” ; Beso del caos hace honor a su bonito nombre. A pesar del terror, del estrés, de la falta de dinero, de reconocimiento… A pesar de todos estos sentimientos desagradables, el dúo Makala/Varnish nunca deja de bailar; y un sentimiento de exotismo habita el álbum de forma evidente o subversiva, con la agradable sensación de que Farel compone sus delirios lujuriosos con la dulzura de GilbertoGilberto. El tiempo, las modas o las tendencias no tienen efecto sobre estos dos hombres, convencidos, con razón, de que el camino que están tomando es el correcto.

Musicalmente, Makala nunca ha ocultado la enorme estima que tiene por sí mismo. Sin dudar en compararse con Kanye West, Bruce Lee o en Mohamed Aliel ginebrino justifica sus enormes ambiciones con un rap que a veces se asemeja bubaa veces a ludacris tanto en la forma de usar su voz profunda para crear atmósfera como para afirmar. Sus flujos son como él, rompen todas las estructuras conocidas para construir un universo regido por su propia lógica, donde el canto aporta mucho a los egotrips (“Roger That”, sin duda uno de los largometrajes del año con Enfermo como invitado) que a la introspección (“Prison Break”). Si el caos estructural de la música es muy real, la armonía del tema lo es tanto.

En su autobiografía publicada en marzo, el rapero Conductor cuenta el horror que sintió en la escuela secundaria cuando las chicas guapas de su clase bailaban con éxitos tontos en la radio. Dentro Beso del caos, Makala, de 29 años, siente el mismo dolor por todas estas chicas que no lo conocen y que se sienten obligadas a bailar con una música que obviamente es menos buena que la suya. El propósito es similar: nadie ha cambiado de rumbo para satisfacer a estas damas. Porque aunque la tentación sea grande, traicionar tu rap es el mayor crimen que puedes cometer cuando eres verdaderamente apasionado. Ser uno mismo también se trata de abrazar el caos.