Rachid Taha: una Francia agridulce

“Aunque mi nombre es Rachid Taha, puedo hacer tanto rock and roll como techno. La cultura es universal. Mi objetivo es ese”. Es lo que en 2001, tras el lanzamiento de su álbum tributo a la música argelina, “Diwan”, el músico Rachid Taha decir de nuevo. Como lleva años haciendo desde los platós de televisión hasta los estudios de radio.

La historia de su compromiso musical comienza a finales de la década de 1970 en Lyon, con su grupo “Carte de Séjour”. En 1985, en la Place de la Concorde de París, ante una extrema derecha en auge, el grupo musical retomó irónicamente la canción de Charles Trenet, Dulce Francia.

Rachid Taha comentó sobre esta elección en 1987 para el FR3 Rennes: “Nos gustaría que hiciéramos la pregunta a Charles Trenet: ¿por qué se escribió esta canción en 1943? De hecho, es algo muy importante para nosotros. Lo retomamos porque había ciertos discursos de políticos… Charles Trenet creo que tenía la misma visión frente a los alemanes que nosotros frente a ciertos discursos xenófobos en Francia.”**

Cantada por primera vez durante el concierto gigante de Concorde organizado por SOS Racisme, pero luego poco difundida por las radios, la pieza finalmente se distribuye a la Asamblea Nacional.

Rachid Taha explica este gesto durante la misma entrevista “Escuchamos a los parlamentarios llorar porque nunca tuvieron tiempo de hacer nada. Así que nos dijimos, les vamos a hacer un favor, les vamos a hacer los correos, y les enviamos el disco así, gratis.

Ya para la cantante franco-argelina, lo importante es recordar que la cultura es una cuestión de mezclas: “Estoy asombrado por los medios de comunicación. Ayer, por ejemplo, estaba viendo un programa de televisión en el que hablaba de flamenco. Durante dos horas me hablaron de flamenco. No hay un momento en el que se hable de la influencia de los árabes en el flamenco o en Andalucía. Yo, estaba estupefacto. La única manera de combatir el racismo y la xenofobia es restaurar la memoria”.

Unos años después, en 1994, para un programa de televisión nacional, el músico continuó: “La música siempre ha sido mundo, es decir, si no fuera mundo, no creo que hubiera música. Como también vengo de Orán, es una ciudad que fue española, bastante tiempo, árabe, francesa, turca y entonces saco un poco de recursos de allí.

Llegó a Francia a la edad de 10 años, Rachid Taha introdujo el idioma árabe en el rock, que cantó en una emergencia punk. Mezcla los dos idiomas, canta en un árabe que no es literario, sino el que se habla a su alrededor, un lenguaje híbrido, que funciona en su música gracias a su ritmo y sus sonidos. Señala en 1994:El idioma árabe va muy bien con lo que hago, incluso más que el idioma francés a veces”.

Autodenominado “anarquista sufí”, defendiendo con humor un “Corán alternativo”, Taha no se anda con rodeos para denunciar las hipocresías francesas en la televisión nacional: “Yo creo que los que siempre sufren las repercusiones de lo que pasa son siempre las minorías. Siempre les señalamos con el dedo. Finalmente, creo que somos un poco como un laboratorio, somos un poco como los monos de la política francesa. Viví bastante tiempo en Lyon, durante una docena de años, donde habíamos creado muchas cosas a nivel asociativo, etc. Y nos dimos cuenta de que la situación no ha mejorado. En el límite, se deterioró. Ahora hay un surgimiento de la cultura, no ‘Beur’, sino cultura ‘árabe-francesa’, ese es el término que prefiero, lo que la convierte en una fuente de riqueza para Francia, ya que siempre ha habido una contribución de inmigración que ha hecho a Francia culturalmente rico y que es envidiado en el exterior. Así que sigamos así. Es a través de la cultura que lograremos algo de todos modos”.

En el verano de 1996, reanudó ya rayah, este chaabi del exilio de El Harrachi, que Taha populariza en todo el mundo enfebreciendo las pistas de baile. Nutrida de influencias rockeras, new wave, orientales, literarias, electrónicas… su discografía habla también de un deber de memoria, hacia los Clash, como hacia los poetas norteafricanos. Para “volver a lo básico”, Rachid Taha prefiere “recurrir a las fuentes”. Rachid Taha, en 2001: “Para mí, el pasado es el pasado. Uso el pasado para ver un poco mejor el futuro y vivir el presente. Así que fue un regreso a lo básico además de que seguramente pronto haría un Diwân 2. Era una forma de dar a conocer, de expresar mis deseos. Y luego, al mismo tiempo, dar a conocer mi discoteca a gente que tiene una especie de imagen, clichés sobre la música norteafricana o árabe. Decimos Raï, chaâbi, etc. cuando hay tantas cosas. Porque una vez más, en los países árabes, en Argelia, no se trata solo de gas y petróleo, y no se trata solo de hombres barbudos. Hay cultura también y mucha”.

Haber

Exposición “Douce France”, CNAM Paris, hasta el 8 de mayo de 2022.

Velada de homenaje en el Instituto del Mundo Árabe, en París, sábado 16 de abril de 2022.