sumergirse en el corazón de una sinfonía neuronal con Hervé Platel, neuropsicólogo

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    Con motivo del festival de música, el investigador Hervé Platel, profesor de neuropsicología, explica los efectos de las melodías en nuestro cerebro.

    ¿Cuál es la conexión entre la memoria y la música? ¿Por qué el cerebro es receptivo a ciertos sonidos? ¿A qué edad podemos observar los beneficios de la música? Con motivo del festival de música, Hervé Platel, en colaboración con el Observatorio de las Memorias B2V, arroja luz sobre los estrechos vínculos entre música y memoria.

    ¿Cuál es el efecto de la música en el cerebro?

    Platel Hervé: es multiple Desde que hemos tenido acceso a la neuroimagen, hemos notado que escuchar música hace que funcionen múltiples áreas del cerebro. Tan pronto como suena la música rítmica, las ganas de aplaudir nos pican los pies y las manos; y por una buena razón: las regiones auditiva y motora tienen una conexión muy privilegiada. Este fenómeno irreprimible se ha observado en bebés pero también en animales. Finalmente, la música estimulará la imaginación y reactivará el circuito de la memoria y las emociones.

    “Escuchar música provoca una verdadera sinfonía neuronal, porque moviliza muchas regiones del cerebro”

    ¿Se pueden ver los beneficios desde una edad temprana?

    Platel Hervé: Sí, muchos estudios sobre la práctica de la música muestran sus beneficios en los niños pequeños: aprender un nuevo instrumento trabaja en su memoria inmediata. Además, este aprendizaje potencia el aprendizaje escolar, hay un verdadero “efecto transferencia”. Estos beneficios, por supuesto, continúan hasta la edad adulta. Además, los músicos tienen una memoria increíble, eficiente y fluida, que se mantiene muy bien con la edad. Gracias a los sonidos, se aumenta la densidad de neuronas, en correlación con el número de años de práctica.

    ¿Es más efectivo escuchar música en casa o en un concierto?

    Platel Hervé: En vivo, nos beneficiaremos de la estimulación sensorial; las vibraciones acústicas estimulan todo el cuerpo. También observamos a los músicos, contemplamos sus gestos, lo que estimula nuestro cerebro.

    “Este fenómeno se multiplica por diez si sabes tocar un instrumento, es el efecto espejo”.

    Finalmente, ir a un concierto es vivir una experiencia colectiva, una sincronización con los demás. Diversos estudios demuestran que nuestro cerebro es generalmente sensible a una “experiencia musical auténtica”, es decir, que vivimos físicamente, que apreciamos (sin música filtrada o comprimida en auriculares).

    Para estimular el cerebro, ¿es mejor escuchar música o tocarla?

    Platel Hervé: Muchos estudios se han centrado únicamente en los efectos del aprendizaje musical. A partir de ahora nos damos cuenta de que una simple escucha es muy neuroestimulante. Nuestro sistema nervioso es particularmente receptivo a los sonidos, tanto que participan en la creación de nuevas neuronas.

    Sanar a través de la música, ¿es posible?

    Platel Hervé: Cuando hablamos de musicoterapia, tenemos que ser razonables. Lo cierto, y numerosos estudios objetivos así lo demuestran, es que el acompañamiento terapéutico a través de la música es eficaz. Todos los pacientes al inicio de la enfermedad, ansiosos, estresados ​​o al final de la vida pueden beneficiarse de los beneficios de la música.

    Además, en los pacientes con alzhéimer vemos muy claramente que los recuerdos musicales les ponen “en estado de despertar”. Salen de su apatía, se enderezan, vuelven a tararear. En definitiva, vuelven a estar presentes, por poco tiempo. Por supuesto, no es milagroso, ¡pero ya es genial lograr estimular el estado cognitivo de un paciente!

    ¿Puede la música ayudarnos a aumentar nuestras facultades intelectuales?

    Platel Hervé: Todo depende del contexto. Los estudios sobre este tema son bastante contrastantes. Por ejemplo, en algunas personas, la música puede aumentar diez veces la capacidad de concentración. Les permite aislarse, concentrarse mejor. Otros, por el contrario, están completamente perturbados, distraídos por la música. Es solo una cuestion de costumbre. Además, los músicos a menudo, tan pronto como escuchan una nota en una habitación, se centran en este aspecto: sus oídos se han acostumbrado a ello.

    “Tener muy buen oído es algo que hay que educar”.